Bálsamo cremoso reparador para trufa, almohadillas, callos y zonas resecas

Quienes convivimos con animales sabemos bien que hay zonas del cuerpo que están sometidas a un desgaste constante: almohadillas que rozan el suelo a diario, trufas que se resecan con el frío o el calor, codos engrosados por el apoyo continuo… pequeñas áreas que, aunque a veces pasen desapercibidas, necesitan cuidados regulares para mantener la piel en buen estado.

Por eso hoy quiero compartir con vosotros un bálsamo muy sencillo de elaborar, rápido, eficaz y tremendamente versátil. Una fórmula pensada para ayudar a proteger, suavizar y cuidar la piel en esas zonas más expuestas y castigadas del día a día.

Se trata de un bálsamo altamente nutritivo, emoliente e hidratante, que ayuda a reparar y mantener la función barrera de la piel, favoreciendo que estas zonas se mantengan más flexibles, protegidas y confortables frente al roce, la sequedad y las agresiones externas.

La combinación de manteca de karité y cera de arroz aporta una textura cremosa y agradable, fácil de aplicar y de extender incluso sobre áreas más endurecidas o secas. Además, al tratarse de una preparación sin fase acuosa, no necesita conservante ni ajuste de pH, lo que simplifica mucho su elaboración y mejora su estabilidad.

Y si además incorporamos aceites esenciales como la lavanda o la manzanilla alemana o romana, el bálsamo aporta también propiedades calmantes y antiinflamatorias muy interesantes para la piel, ayudando a aliviar la sensibilidad, el enrojecimiento y las pequeñas irritaciones de estas zonas tan expuestas.

Ingredientes para 50 gr de bálsamo:

  • 28,5 gr aceite de caléndula
  • 20 gr manteca karité sin refinar
  • 1,5 gr cera arroz
  • 0,05 gr = 2 gotas vitamina E (antioxidante)
  • 0,10 gr= 2 gotas aceite esencial de lavanda o manzanilla alemana o romana

Elaboración paso a paso

  1. Funde la cera de arroz y el aceite de caléndula al baño maría a fuego muy suave, removiendo hasta que quede completamente líquido.
  2. Añade la manteca de karité y mezcla bien hasta integrar todo. Retira del calor.
  3. Cuando la mezcla empiece a templarse (sin solidificarse), incorpora la vitamina E, el aceite esencial y remueve suavemente.
  4. Vierte en tarritos, previamente desinfectados, deja solidificar a temperatura ambiente y cierra una vez esté completamente frío.

Modo de aplicación

Antes de aplicar el bálsamo, podemos limpiar suavemente la zona con suero fisiológico o con algún hidrolato suave (lavanda, manzanilla, azahar, melisa, tilo, rosa….) especialmente si hay suciedad, polvo o la piel está sensibilizada. Después, aplicamos una pequeña cantidad realizando un masaje suave hasta extender bien el producto.

En este caso, menos es más. No es necesario dejar una capa gruesa sobre la piel, ya que un exceso de producto podría resultar demasiado oclusivo y terminar siendo contraproducente. La idea es proteger y nutrir la zona permitiendo al mismo tiempo que la piel respire adecuadamente.

Si quieres aprender a elaborar fórmulas como estas para mejorar el bienestar de tus animales, te invito a formar parte de la Manada Aromanimalia.

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Autora: Susana Blanco

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